La palabra amor es
una de las más utilizadas en el mundo entero, apreciada por unos, despreciada
por otros y deseada por muchos. Cuando se habla de amor bastantes pensamientos
invaden la mente, sin importar de donde proviene la palabra, sabemos que el
significado y el sentir surgen del corazón.
Para el ser humano la
necesidad de amar y ser amado es casi tan importante como respirar, quien no ha
amado, no ha vivido. El amor es el motor que mueve a la humanidad, desde el
principio alguien nos creó por amor y es gracias a eso que hoy existimos; hoy
en día, el amor tiene una serie de categorías y clasificaciones, varios autores
han escrito sobre el tema para facilitar la comprensión de tan complejo dilema,
según afirman ellos.
El don del amor es
algo que la mente del humano no alcanza a entender en su totalidad, pero no hay
porque frustrarse, veámoslo como algo sencillo, hermoso y puro.
La Biblia habla del
amor verdadero de la siguiente manera:
El amor es sufrido,
es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;
no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se
goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree,
todo lo espera, todo lo soporta. 1ra de Corintios 13:4-7
El amor se basa en
una serie de condiciones que demuestran su existir: respeto, cariño, compasión,
solidaridad, etc., amor a Dios, amor al prójimo, amor a la familia, amor a los
quehaceres, etc. de esta manera el humano se programa para tener una vida con
abundante amor, sin embargo muchas veces nos olvidamos de algo muy importante:
amor a uno mismo, quiérete y acéptate tal como eres, mira al espejo y aprecia
lo que ves, respétate y cree en ti, en
todo lo que puedes lograr.
Manifestemos este
sentir, formemos parte de la movilización del corazón y disfrutemos de la bendición
del amor.
Ama y se amado.
