viernes, 14 de agosto de 2015

Un día lluvioso

Después de una fuerte lluvia, muy temprano por la mañana me percate de una briza en el ambiente, acurrucada entre las sabanas, con ganas que la noche continúe para poder disfrutar del sueño desmedido.

Por lo general, el prejuicio que algunos tienen para estos días que nos sorprenden con lluvia es de días tristes, los catalogamos como días malos por el simple hecho del factor climatológico, que además desencadena una serie de dificultades: no hay transporte o los micros están rebalsando, los zapatos mojados, etc.; sin embargo desde el principio estamos atribuyendo un pensamiento significativo a nuestro día y de esta manera nos condicionamos a esperar lo peor. A muchos de seguro les sucede, pero a otros no, todo depende de nosotros mismos y de lo que deseamos para cada día en particular.


La jornada empieza a tempranas horas, dejemos la flojera de lado, botemos las sabanas y dispongámonos a tener un buen día. Disfrutemos la bendición de tener una nueva oportunidad de respirar, apreciemos la belleza de nuestro alrededor y no nos perdamos ningún detalle del día. 


Hagamos de nuestro día lluvioso, un día diferente.

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